El dolor y la esperanza se mezclan en las vigilias por los presos políticos en Venezuela
Las vigilias organizadas por familiares de presos políticos en Venezuela se han convertido en un espacio de resistencia y clamor por justicia. En medio de cánticos, oraciones y velas encendidas, madres, padres y esposas expresan su angustia y su fe en la liberación de quienes permanecen tras las rejas por razones políticas.
Una de las frases más repetidas durante estas jornadas es: “Te entrego mi vida por la libertad de mi hijo”, que refleja el sacrificio y la desesperación de quienes esperan el regreso de sus seres queridos. Este lema se ha convertido en símbolo de las vigilias, donde las familias denuncian las condiciones de detención y la falta de garantías judiciales.
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Los testimonios recogidos en Caracas y otras ciudades del país muestran la crudeza de la situación. Madres aseguran que sus hijos han sido sometidos a torturas psicológicas y físicas, mientras esposas relatan la incertidumbre de no saber cuándo volverán a verlos en libertad. Pese a ello, los familiares insisten en mantener la esperanza y en seguir alzando la voz.
Organizaciones como Foro Penal acompañan estas vigilias, documentando casos y ofreciendo asistencia legal. Según sus registros, más de 250 personas permanecen privadas de libertad por motivos políticos en Venezuela. La cifra incluye militares, estudiantes y dirigentes sociales que han sido procesados en tribunales militares o civiles sin las debidas garantías.
La comunidad internacional también ha reaccionado. Diversos organismos de derechos humanos han exigido al gobierno venezolano la liberación inmediata de los presos políticos y el respeto a los tratados internacionales. La frase “Te entrego mi vida por la libertad de mi hijo” ha comenzado a resonar fuera de las fronteras, convirtiéndose en un llamado global de solidaridad.
Las vigilias se mantienen como un acto de resistencia pacífica. Allí, los familiares se aferran a la fe y a la convicción de que la justicia llegará. “Te entrego mi vida por la libertad de mi hijo” no es solo un grito de dolor, sino también una promesa de lucha constante.
Fuentes: Notiahorave, Foro Penal, Amnistía Internacional, El Nacional, EFE
