Un preso político argentino-israelí reveló los abusos sufridos durante su estadía en la cárcel Rodeo I, ubicada en Venezuela. En declaraciones recientes, aseguró que las condiciones de reclusión fueron extremas y que el trato recibido por parte de las autoridades penitenciarias fue inhumano.
El detenido relató que durante su tiempo en Rodeo I enfrentó torturas físicas y psicológicas. Señaló que los custodios aplicaban castigos arbitrarios y que la alimentación era insuficiente y de mala calidad. Además, denunció que los presos eran obligados a permanecer en espacios reducidos, sin acceso adecuado a agua potable ni atención médica.
“Fue un verdadero infierno”, expresó el argentino-israelí, quien insistió en que el trato inhumano era parte de una política sistemática contra los presos políticos. Según su testimonio, las condiciones buscaban quebrar la voluntad de los detenidos y aislarlos de cualquier contacto con el exterior.
El caso ha generado preocupación en organizaciones de derechos humanos, que han pedido investigar las denuncias y garantizar que los reclusos reciban un trato digno. Diversos colectivos internacionales han señalado que la situación en Rodeo I refleja un patrón de violaciones a los derechos fundamentales en el sistema penitenciario venezolano.
El preso político argentino-israelí también destacó que su experiencia debe servir como advertencia sobre la necesidad de reformas profundas en las cárceles del país. Subrayó que la comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante lo que calificó como “un infierno en la tierra”.
La denuncia se suma a otros testimonios de exreclusos que han descrito condiciones similares en distintas prisiones venezolanas. El señalamiento de trato inhumano en Rodeo I refuerza las críticas hacia el sistema penitenciario y pone en evidencia la urgencia de cambios estructurales.
