La líder opositora asegura que, pese a fases difíciles, el proceso hacia la democracia no tiene marcha atrás
La dirigente venezolana María Corina Machado afirmó que el país vive un momento histórico. Reconoció que pueden existir etapas difíciles, pero insistió en que la transición irreversible hacia la democracia ya comenzó. En Washington, la Premio Nobel de la Paz 2025 subrayó que Venezuela enfrenta un proceso delicado. Aseguró que es indetenible y que busca desmontar las estructuras represivas que han gobernado por más de veinte años.
Machado explicó que esta transición incluye fases incómodas. Mencionó como ejemplo la administración temporal de Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Señaló que, aunque pueda generar resistencia, es un paso necesario para avanzar. Sin embargo, insistió en que se trata de un paso transitorio y necesario para avanzar hacia la reinstitucionalización del país. “Puede haber momentos que no nos gustan, pero lo importante es que este camino no tiene retorno”, señaló la opositora.
La líder destacó que uno de los objetivos inmediatos es la liberación de los presos políticos y el desmantelamiento de la llamada “estructura de terror” de organismos como la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Solo así, afirmó, se podrá garantizar un escenario de elecciones libres y justas en todos los niveles de gobierno. Para Machado, la prioridad es acabar con la represión y devolver la voz al pueblo venezolano.
Asimismo, resaltó el respaldo internacional, especialmente de Estados Unidos y del presidente Donald Trump, quien ha manifestado su compromiso con la causa venezolana. Machado aseguró que este apoyo es fundamental para consolidar la transición y reconstruir un país devastado por la crisis humanitaria, la corrupción y las alianzas con regímenes extranjeros. “Estamos preparados para asumir los retos y demostrar que Venezuela puede ser libre”, afirmó.
La dirigente concluyó que, aunque el proceso pueda extenderse más de lo esperado, la sociedad venezolana y sus aliados democráticos están convencidos de que el futuro será distinto. “La transición irreversible es un hecho, y nadie podrá detenerla”, reiteró.
