Los presidentes dialogaron sobre Venezuela, enfatizando la importancia de la estabilidad en la región y el bienestar del pueblo
En un diálogo de alto nivel, los mandatarios de dos potencias continentales abordaron los asuntos más apremiantes de la agenda bilateral y global. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo este lunes una conversación telefónica con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump. El eje central del intercambio fue la compleja situación en Venezuela, sobre la cual Lula hizo un llamado explícito. El líder brasileño pidió preservar la estabilidad en América del Sur y trabajar de manera conjunta por el bienestar del pueblo venezolano, según informó oficialmente el gobierno de Brasil.
La posición de Brasil sobre Venezuela
De acuerdo con el comunicado oficial difundido por la Presidencia de Brasil, el presidente Lula fue claro en sus objetivos durante la conversación con Trump. El mandatario sudamericano «destacó la importancia de preservar la paz y la estabilidad en la región y trabajar por el bienestar del pueblo venezolano». Este planteamiento refleja la postura tradicional de Brasil de abogar por soluciones diplomáticas y pacíficas a la crisis venezolana, evitando escaladas que puedan desestabilizar toda la geografía sudamericana. La crisis política, económica y humanitaria en Venezuela ha sido una fuente constante de tensión y migración regional, afectando directamente a países vecinos como Brasil.
Otros temas en la agenda global: Gaza y la ONU
La conversación entre Lula y Trump no se limitó al tema venezolano. Los líderes también intercambiaron puntos de vista sobre la propuesta estadounidense de un «Consejo de Paz» para supervisar la situación en la Franja de Gaza, al cual EE.UU. invitó a Brasil a unirse. Al respecto, Lula sugirió que dicho organismo «se limite a la cuestión de Gaza y otorgue un asiento a Palestina». Esta postura se alinea con el histórico apoyo de Brasil a una solución de dos estados en el conflicto israelí-palestino. Cabe recordar que, hace pocos días, Lula había criticado la iniciativa, al considerar que Trump pretendía «crear una nueva ONU», en una defensa clara del multilateralismo existente.
