Acciones legales de EEUU buscan confiscar petroleros de la flota fantasma vinculados al crudo venezolano
El Gobierno de Trump ha presentado solicitudes formales ante tribunales federales para obtener órdenes judiciales que permitan la incautación de petroleros vinculados al comercio de crudo de Venezuela. Esta ofensiva legal representa una escalada de Washington para el control sobre envíos de petróleo venezolano, estrategia clave de su política de presión. Las acciones civiles de decomiso presentadas en tribunales de Washington D.C. buscan no solo detener el tráfico, sino también confiscar los buques y su carga. Esto ultimo apunta directamente a la llamada flota fantasma que opera al margen de las sanciones internacionales.
Acciones civiles para decomisar buques y cargas
El Gobierno de Estados Unidos ha presentado múltiples acciones civiles de decomiso en tribunales de distrito. Esto ha facultado legalmente la incautación y confiscación de buques que hayan participado en el comercio de petróleo venezolano. Según fuentes familiarizadas con el asunto, se han presentado decenas de solicitudes de órdenes judiciales, aunque el número exacto y aprobadas no es público. Estas acciones legales otorgan un marco formal a las operaciones militares y de la Guardia Costera, que en las últimas semanas ya han incautado cinco embarcaciones en aguas internacionales. La estrategia representa una evolución, ya que ahora se persigue tanto el barco como la carga, a diferencia de incautaciones previas de cargamentos iraníes entre 2020 y 2023, cuando solo se confiscaba la mercancía.
La «flota fantasma» en el punto de mira de las sanciones
Los petroleros objetivo de estas órdenes judiciales forman parte de lo que se conoce como una «flota fantasma». Se trata una red de buques no regulados que operan con documentación opaca para evadir sanciones. Esta flota ha sido crucial para que Venezuela, Irán y Rusia mantengan sus exportaciones de crudo a mercados, a pesar de las restricciones internacionales. El Departamento de Justicia de EEUU, a través de la fiscal general Pam Bondi, confirmó que está «monitoreando varios otros buques para acciones de cumplimiento similares». La incautación del petrolero Bella-1, marcó un precedente al actuar incluso contra embarcaciones de países como Rusia, lo que generó una protesta formal de Moscú.
Contexto estratégico y control de los recursos petroleros
Estas acciones son de la estrategia de la administración Trump para controlar recursos petroleros de Venezuela, con el objetivo de reconstruir la industria del país. Tras la captura del expresidente Nicolás Maduro el 3 de enero, Washington ha reafirmado su intención de supervisar directamente la producción y exportación. Aunque un bloqueo impuesto en diciembre paralizó casi por completo los envíos de crudo, esta semana se han reanudado bajo supervisión estadounidense. Un portavoz del Pentágono advirtió que se perseguirá e interceptará «TODOS los buques de la flota oscura transportando petróleo venezolano en el momento y lugar que elijamos». Señalo que, a pesar de una pausa táctica reportada desde el viernes, la campaña de incautaciones podría reanudarse en cualquier momento contra embarques no autorizados.
La escalada en las tácticas de incautación refleja la complejidad del mercado petrolero global bajo sanciones. Para Venezuela, cuya economía depende de exportaciones de petróleo, el control de este comercio por parte de Estados Unidos es un punto de presión económica. Expertos del Atlantic Council señalan que estas acciones, combinadas con la supervisión directa de las exportaciones, buscan redirigir los ingresos petroleros lejos del gobierno anterior de Maduro y hacia un fondo potencial para la reconstrucción nacional, un movimiento que altera los fundamentos de la soberanía económica. El éxito de esta estrategia a largo plazo dependerá no solo de la capacidad de ejecución militar y legal de EEUU, sino también de la cooperación internacional y la respuesta de los principales compradores del crudo venezolano.
